Habilidades psicológicas para la prevención de drogodependencias

El pasado Jueves, 26 de Noviembre, se impartió una nueva edición de la charla-taller “Entrenamiento en habilidades psicológicas con entrenadores y padres para la prevención de drogodependencias y otras conductas de riesgo” impartida por Fernando Gimeno, Doctor en psicología y profesor de psicología del deporte en la Universidad de Zaragoza.

A continuación se exponen las principales conclusiones extraídas de la jornada.

Uno de los aspectos esenciales de la prevención de las adicciones, las conductas antisociales y otras conductas de riesgo es el control y manejo del entorno en el que se desenvuelven los jóvenes. En este aspecto es fundamental la labor del entrenador deportivo que conoce bien a los jóvenes y pasa con ellos parte de su tiempo de ocio.

El entrenador debe ser consciente de que su colaboración con los padres es esencial puesto que en muchas ocasiones los padres no conocen lo suficientemente bien a su hijo/a y no son conscientes de sus conductas problemáticas. En esencia el entrenamiento deportivo forma parte de la educación de los hijos y es fundamental para el desarrollo de una línea de prevención adecuada que padres y entrenadores formen un equipo.

Aspectos esenciales a considerar:

  • Formación en habilidades conductuales

Se hace necesaria la gestión de actividades específicas que permitan trabajar con padres y entrenadores. El entrenador debe aprovechar que es un modelo y una referencia para el joven con el fin de manejar su ambiente.

  • Resiliencia

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias complicadas de la vida. La forma en la que se resuelven las situaciones complicadas de la vida va forjando la personalidad.

Fernando Gimeno en un momento de la Charla-Talle

Fernando Gimeno en un momento de la Charla-Taller

Se sabe que a menor resiliencia, mayor propensión a consumir drogas. Por tanto es necesario enseñar a los jóvenes a manejar las situaciones críticas dándoles las herramientas necesarias para ello. De esta forma se logra reducir la probabilidad de consumo de drogas.

Hay que enseñar a los jóvenes que lo resultados exigen trabajo y dedicación. Los padres deben enseñar a sus hijos desde una edad temprana la importancia de demorar la gratificación y que son preferibles las recompensas a largo plazo frente a las recompensas a corto plazo.

Ante un error hay que dar las pautas y recursos adecuados que ayuden al joven a ver en que se ha equivocado y la forma correcta de actuar y mejorar. Es necesario plantearle una visión a medio plazo puesto que la corrección de un error no es inmediata. Hay que enseñarle que a través de los errores se aprenden cosas que no se pueden aprender de otra forma.

  • Estrés

Tanto la vulnerabilidad al estrés como el estrés prolongado se asocian al desarrollo de conductas adictivas. Las estrategias inadecuadas para afrontar el estrés también se relacionan con una mayor probabilidad de desarrollar conductas adictivas.

Las situaciones que provocan estrés (conflictos con los padres, malos resultados académicos, repetir curso, rechazo de los compañeros,…) tienen un efecto acumulativo sobre la persona.

En general, se da estrés cuando las demandas de la situación exceden los recursos que la persona tiene para afrontarlas.

La sobreexigencia, tanto en los estudios como en el deporte, puede conducir al joven a abandonarlos y desarrollar conductas adictivas al considerar que haga lo que haga no es suficiente. Esta situación también puede llevarle a desarrollar indefensión aprendida.

El éxito también puede ser un factor de riesgo. Cuando un joven es un buen deportista y tiene buenas notas (tiene éxito) ya no se le exige, se le consiente y da vía libre, esta circunstancia puede llevarle a desarrollar conductas adictivas y de riesgo.

  • Estilos parentales y apego

Tanto el estilo parental autoritario como el estilo laissez-faire (padres que no prestan atención a sus hijos) se relacionan con una mayor propensión al consumo de sustancias.

En la primera infancia es importante que los padres establezcan un apego seguro que garantice una adecuada conexión entre padres e hijos. Esto se asocia a una menor vulnerabilidad para el consumo de sustancias adictivas. Posteriormente es necesario establecer un andamiaje parental y fomentar una autonomía guiada que aporte a los jóvenes modelos de referencia, recursos y herramientas necesarias para poder afrontar las situaciones complejas.

El entrenador puede invitar a los padres a un entrenamiento para que estos vean como dirige el entrenamiento y resuelve las situaciones que se plantean. De esta forma los padres pueden conocer otras formas de educar a sus hijos.

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